13th February 2013

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-“¿MESA PARA CUANTOS SEÑOR?”… -“PARA UNO, POR FAVOR”

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Este jueves, 14 de febrero, celebro 26 años “festejando” el día de San Valentín, solo. 

Antes de que cualquier pensamiento positivo sobre el 14 de febrero y las buenas amistades salte a su mente, hay que aclarar que es el día de los enamorados, se celebra al amor, a las parejas, gracias a aquel acto heroico de San Valentin por luchar a favor del amor que, en ese entonces, los jóvenes se tenían. Agregarle al día del amor, “la amistad” ha sido un buen método de mercadotecnia para que los solterones como yo no se sientan mal y puedan disfrutar este día ,y así sentirse obligados a consumir todo tipo de artículos para compartirlos con sus amigos. Con esta explicación, que espero se haya entendido, repito: SÍ SOLO!.

El tema del amor, es tan complejo y emocionante, y a la vez aburrido y desesperante para mi, que pocas veces hablo de ello, sin embargo, la fecha es una buena excusa para escribir sobre este gran enemigo mío!

Es verdad que nunca he sido un don Juan, a decir verdad, no he sido mas que un “puñetas” al momento del cortejo y querer empezar un tipo de relación con alguien, y por lo mismo, no he llegado a concretar ni una sola en los últimos diez años (grave la situación). 

¿A que puedo culpar por esta mala racha?, hay varios sospechosos, como la muy conocida “inseguridad (emocional, no publica), el muy usado “no tengo tiempo para pensar en eso”, la constante “búsqueda de un ideal (inexistente)”, el muy coreado “yo no nací para amar” o hasta el sobre explotado “no tengo suerte en el amor”.

Después de juzgar y culpar a estos pobres inocentes, llega la sentencia… “Llegará a su debido tiempo”, (silencio………..), aceptas la sentencia, lo comprendes y te deseas lo mejor, pero después de un minuto la bomba de testosterona que llevas justo en medio del cuerpo te grita “OK, ¿PERO CUANDOOO!?”, ipso facto, comienza una revolución interna arrojando bombas mortales, tales como: “¿cuanto tiempo tengo que esperar?”, “¿que necesito para saber que ya llegó?”, “¿le gustaré?”, “¿debo estar preparado?”, “no hagas nada, el amor llega solo”… Después de días o hasta semanas de constante lucha, se alza la bandera blanca, y el cerebro deja salir el lema de paz “tengo que estar bien conmigo mismo, para estar preparado para su llegada”, (como profeta esperando la venida del salvador!).

Para demostrar que el primer sospechoso (la inseguridad) es culpable, empiezan las clásicas clases de yoga, el gimnasio, la dieta, y toda clase de novedades deportivas y culinarias que hagan, casi por arte de magia y una poca o mucha de dedicación, que lo feo y gordo se te quite y te veas al espejo y digas con un poco de altivez, “¿y ese muñeco donde estaba!?”, para inmediatamente después pensar, “lo sabía, la inseguridad es la verdadera culpable!”. Al llegar a esa meta y sentir que el mundo no te merece, un día cualquiera paseando por alguna plaza comercial observas a “N” numero de parejas (en su mayoría muuuuy disparejas) aparentemente felices, compartiendo un helado, saliendo del cine, cenando en algún restaurante o haciendo cualquier tipo de estupidez que hacen los enamorados, y por mas disparejas que estén las parejas, y aunque para ti todos lleven a un lado a su “peor es nada”, en efecto, es triste pero cierto, ellos están en pareja y tu sigues SOLO!, si lo escucho bien, SOLO!, caminando por en medio de esos ríos de miel y dulzura desmedida. Rozando entre la envidia y el coraje, y aun mas, el desconcierto de encontrar a la inseguridad INOCENTE!, aquella cola tipo pavo real, que te acompañaba minutos antes, se convirtió en un rabo tipo perro regañado. Esa carga de conciencia por haber culpado a un inocente te hace actuar desmedidamente que corres al Haagen dazs mas cercano, pides un wafle en forma de cono con 6 bolas de helado de dulce de leche, cubiertas de chocolate y un poco de chispas de colores para calmar la decepción. Tomando la ultima bocanada de nieve, recuerdas aquellas horas de incansable rutina en el gimnasio y todas las dietas a las que te sometiste para lograr, nótese, ser el “figurín” que habías logrado crear, sin embargo, para rematar, estabas solo en la heladería, volteas a ver los restos del wafle bañado en aquella exquisita nieve que habías devorado, y piensas:  al fin y al cabo, la pareja que salía del cine se amaba tanto como la cantidad de kilos que les sobraban, ¿que caso tendría cuidar la linea?”.

Al día siguiente, te despiertas con el mal sabor de boca por haber culpado a un inocente, sentado en la cama, ya sin ganas de seguir con la rutina en el gimnasio ( aunque hayas pagado ya 6 meses por adelantado) y pensando en dejar por completo la dieta brusca que te privaba de los deliciosos lípidos y los suculentos carbohidratos, te viene una idea fenomenal a la mente…  buscar un nuevo culpable!. Después de varios minutos se iluminan tus ojos y gritas: el tiempo! SI! creo que es el tiempo, tengo que darme mas tiempo para que pueda llegar… y empezamos de nuevo.


CONTINUARÁ…

4th April 2011

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I am what I am, and what I am is what you will see

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